miércoles, 7 de octubre de 2009

Después del viaje

Debo decir que de este viaje, llegué cargada: de momentos, de recuerdos, de esperanza, de planes, de futuro y por supuesto, de amor. ¿Cómo no cargarse cuando, por fin, después de tantísimos años, se logra cumplir un sueño? No miento si digo que todo fue maravilloso. El universo conspiró para que así lo fuera... y qué gusto poder contarlo. Los sueños sí se hacen realidad y el amor sí existe.

Todo fue maravilloso, pero debo confesar que verlo dormir a mi lado, está entre las mejores cosas... abandonado a los sueños, con un esbozo de sonrisa, tranquilo... él. Creo que pasé algún tiempo viéndolo dormir, aprendiéndolo y reaprendiéndolo. Y tengo su imagen grabada en mi memoria, impresa en mi alma - otra vez. Él es. Una de esas mañanas despertó y yo estaba viéndolo. Sonreí y sonrió. Y hoy tengo su sonrisa guardada entre mis tesoros.

La vida es curiosa.

Verlo de nuevo fue maravilloso. Ver su sonrisa entre la gente, mientras todo desaparecía al rededor. Sentir su abrazo infinito. Olerlo. Todo. Después de tantísimos años, de tantas barreras, de tanto miedo, de tantas lágrimas. Sentirme en casa en sus brazos, en su cuerpo. Descubrir todas las coincidencias, descubrirme transparente e inmovil en sus manos, entender que empezamos a construir un "nosotros", y que a pesar de todos los obstáculos, estoy dispuesta a luchar por nuestro futuro. Sencillamente porque lo amo.