domingo, 23 de agosto de 2009

Miedo

Puedo contar con los dedos de una sola mano las semanas que restan para, por fin, abrazarte, con las ganas que el tiempo y la distancia le han impreso a mi alma, a fuerza de preguntas sin respuesta. No te niego que ansío el momento de descubrir tu sonrisa acercándose entre la gente, y casi puedo verme ahí, ladeando la cabeza hacia la izquierda, con una "medio sonrisa nerviosa", delante del mundo, como enfrentando al destino, ganándole la batalla a todas las barreras interpuestas entre nosotros. Pero sé que es la batalla, más no la guerra.
Y entonces llega el miedo. El miedo de descubrir que la intuición se acerca a la realidad, y que todo esto que hoy siento no es más que el despertar hambriento de todos estos años. El miedo de verme una vez más en cuentas regresivas, en aeropuertos, en despedidas. El miedo a amar en soledad, a descubrirme el alma y el corazón quebrados...
Creo que estoy, seriamente, atentando contra la integridad de mi corazón, porque sé que la guerra ya la tengo perdida. Porque tal vez, lo que sucede es que no la quiero ganar. Aunque me muero de las ganas porque no sean semanas sino días o mejor, minutos.
Sólo espero que cuando vengan las lágrimas me acuerde de las sonrisas.

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