miércoles, 12 de diciembre de 2007

La piedra

Si, cuesta. Antes era sencillo. Los dedos se deslizaban y las palabras salían, una a una. Siempre leía todo lo que salía, y pensaba que era muy malo. Después del tiempo terminaba por gustarme. De alguna forma, esas palabras me hacían recordar (y como recordar es vivir), vivir nuevamente lo que sentía. Y podía sentirme triste otra vez, e incluso llorar, o sentir el cosquilleo de un nuevo amor... y escribir de príncipes, nubes, niñas despeinadas pero felices...
Pero ahora cuesta. La pantalla en blanco, y cuesta tanto escribir!
Tal vez porque creo que me estoy volviendo piedra. Y poco a poco me transformo, de adentro hacia afuera. Pocas cosas me mueven, de hecho, sólo una cosa me mueve ya. Lo mío no es cuestión de talento, ya lo descubrí. Suerte que no escogí vivir de esto...
En fin. Duele un poco esto de la piedra, tal vez sea una piedra girasol despeinada, que trata de ser feliz.

Pero aún así duele. Porque tal vez estoy volviéndome lo que no quería ser. Es como el niño que quería ser bombero, y terminó siendo cajero en un banco; todas las noches sueña con sus aventuras, apagando incendios, ayudando a la gente, pensando que sólo está pospuesto, hasta que se da cuenta que es demasiado viejo y gordo para intentarlo. Bueno, lo mío es un poco al revés... terminé enredada entre números, cuando amaba profundamente a las letras. Y cada día hay una razón más para no mirar atrás, para seguirme deshaciendo de quien soy. Que ironía, verdad?

Pero bueno. Algún día la piedra será más grande, y dejará de dolerme ser piedra. Y como todos los días, me seguiré levantando, seguiré cargando la carga, seguiré.
Piedra.

1 comentario:

  1. Me acerco agradecido por primera vez a este blog y me sorprendo. La sensación de la pantalla o el papel en blanco es permanente en mí desde hace varios meses, apenas una que otra cosa pero como dices Nina, lo que antes era "fácil" se ha vuelto tortuoso. Te invito a que no lo sea, a que incluso esa tortura sea placentera, que siempre que escribas sea placentero. Y que la piedra se convierta en una nube a la cual visitar cuando sueñes. Gracias por tus palabras.

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